Los pícidos

Los pícidos (picidae) o más vulgarmente conocidos como pájaros carpinteros son una extensa familia de aves compuesta por más de 200 especies, de las cuales en la Península Ibérica tenemos 7 ejemplares. Estas simpáticas aves están presentes en prácticamente todas las masas forestales incluídos parques y jardines.

Os voy a presentar a algunos de estos Picos. A falta del Pico Dorsirrojo y el Pico Menor, he incluido en esta entrada el Pico Tridáctilo, una preciosidad de ave, fotografiada en el norte de Europa.

Pito Real (Picus Viridis)

Pico Picapinos (Dendrocopos major)

Pico Mediano (Dendrocopos medius)

Pito Negro (Dryocopus martius)

Pico Tridáctilo (Picoides trydactylus)

Torcecuellos (Jynx torquilla)

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“When the night has come…

… and the land is dark”  que decia la canción, aparecen los miembros de la “Peña del Insomnio”. Aqui os dejo una pequeña muestra de las fotos que he tomado en una serie de salidas con este grupo de amigos. Noches enteras en vela, frio,  termos de cafe, bebidas espirituosas y sobre todo muchas risas.

 

El Aguila Imperial Ibérica

Después de tres años trabajando con el Águila Real, reconozco que era un novato total con la otra reina indiscutible de los cielos de la península, el Águila Imperial. Por eso cuando vi por primera vez de cerca las imperiales en los Hides de Alpasín (Adamuz, Cordoba), lo primero que me llamo la atención fué la diferencia de comportamiento. Las imperiales son más tranquilas, menos nerviosas, lo cual no quiere decir menos desconfiadas, pero son mas de estar largo rato posadas en lo alto de un arbol. Por contra las reales, al menos es mi experiencia, son mas activas.

No obstante pude observar un lance espectacular, en el que una imperial adulta hizo un picado tremendo para echar de uno de sus posaderos a un ejemplar inmaduro de real. Una escena que nos dejó sin aliento a los tres amigos que compartiamos sesión.

El resto de la sesión uno y otro ejemplar de la pareja alternaban posaderos de vez en cuando, dandonos alguna posibilidad de fotografia de acción, para luego permanecer largo rato observando desde esos lugares.

 

Águila Real, la reina de los cielos.

Los que me conocen saben que soy un enamorado de las rapaces desde niño, y para los que no me conozcan tanto, pues ya lo sabeis desde este momento. Y dentro de las rapaces sin duda alguna el águila real es mi favorita, tanto por su porte, por su fuerza, como por su habitat, la montaña.

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Tener un Aguila Real a apenas ocho o diez metros, con el poderío que transmite, es una experiencia para mi única. Han sido muchas las ocaciones que he tenido en mi visor águilas reales, y aun me sigue entrando un gran  nerviosismo cada vez que aparece una enfrente de nuestro hide de la montaña central leonesa.

Las bajísimas temperaturas, los vientos de hasta 60 kilometros por hora, las ventiscas, no nos echan para atrás, todo lo contrario, pues esos dias de condiciones tan duras son sus favoritos, ya que  elimina la competencia de otras aves, como los buitres leonados, con los que no hace buenas migas. Y  además son dias en los que no hay gente por las montañas que están dentro de su territorio, y se muestra especialmente segura y tranquila.

Sin duda las fotos más espectaculares que he hecho de Aguila Real han sido sobre nieve, pero no desmerecen en absoluto otras fotografias como vuelos, fotos sobre un suelo escarchado, etc.

En el número cuatro de la revista Objetivo Natural, donde colaboro habitualmente, hay un reportaje mío sobre el Águila Real, os lo recomiendo:

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http://issuu.com/objetivonatural/docs/numero4

El “Trepahide”

Este fin de semana hemos reinagurado nuestro TREPAHIDE. Este hide-comedero lo construimos hace ya tres años en un robledal de media montaña, sobre todo para fotografiar Trepador Azul, y se quedo con el “Trepahide”. El invierno pasado casi no lo usamos, pero hemos seguido aportando comida regularmente. Las copiosas nevadas del año pasado primero, y una vaca después, destruyeron casi por completo el hide y hemos tenido que reconstruirlo en su totalidad.

Así pues solo quedaba ya inagurarlo, y la verdad que los pajaros, agradecidos como son, no pudieron colaborar mejor:

Un poco de otoño

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Este otoño ha sido especialmente intenso, al menos en la Cordillera Cantábrica. Las suaves temperaturas, las lluvias, han hecho que aún a dia de hoy haya una fuerte otoñada, y los bosques estén todavía  llenos de setas.

El otoño es un objetivo fotografico de primer orden  para cualquier fotógrafo, y en especial para los fotógrafos de naturaleza.

Los dias nublados son especialmente interesantes, porque los colores están mucho más saturados, y podemos alargar las sesiones fotográficas, y estar prácticamente todo el dia sin parar. A mi particularmente me encantan los dias con lluvia fina o intermitente, y si tuvieramos la suerte de que hubiera niebla, ya sería perfecto.

Aunque el protagonista indiscutible del otoño el el colorido de los arboles de hoja caduca, el agua es otro elemento no debe faltar en una buena foto con colores de otoño. Texturas, detalles, o desenfoques con un fondo de bosque otoñal, setas, etc, son algunas de las ideas para aprovechar la coyuntura otoñal, asi como naturalezas muertas o bodegones aprovechando la hojarasca que tapiza los suelos en esta epoca.

Los fotografos de fauna tambien podemos aprovecharnos de los colores de otoño, buscando nuevos fondos para ciertas especies.

 

 

 

Vegabaño.- Había una vez un paraiso…

El Refugio de Vegabaño, situado en la majada de ese mismo nombre, y al borde de su hayedo, es uno de los lugares más espectaculares de Picos de Europa. Rodeado de bosque caducifolio, naturalmente la época más interesante para visitarlo desde el punto de vista fotográfico es el otoño.

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El Refugio de Vegabaño se encuentra a 1500 metros de altura, en el macizo occidental de Picos de Europa. Su acceso normal es desde Soto de Sajambre, por una comoda pista, o por el atajo que usan habitualmente senderistas y montañeros. En ambos casos el camino esta perfectamente marcado.

Una vez que llegamos a la Majada de Vegabaño, vemos este maravilloso rincon, conocido como el Jardin de Picos, al pie de Peñasanta,  la cual omnipresente, vigila desde arriba, cuando la niebla se lo permite, eso si.

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Hacia atrás, a nuestra espalda, tenemos Peña Beza, que nos habrá acompañado en la subida, pero que desde aquí se muestra mas altiva aún si cabe.

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A pesar de lo avanzado del otoño, este año el bosque no se encuentra como esperabamos. La lluvia y el aire han tirado mucha hoja, y la falta de frio, de heladas, hace que el color de los hayas no sea el óptimo, pero aun así el espectaculo es maravilloso. No hay mas que perderse por cualquiera de los rincones de Vegabaño para encontrar los colores del otoño en su máximo explendor.

Despues de una mañana intensa, nada mejor que una comida caliente en el Refugio, guardado todo el año por Julian y su familia, y un rato de sobremesa entre amigos y compañeros de aficción.

Esta año con tanta humedad, además del paisaje Vegabaño tiene el aliciente de las setas, que se encuentran por todos los lados.