La primavera la sangre altera.

Estamos en pleno mes de mayo, y por lo tanto en pleno apogeo del celo de muchos animales. Este año las temperatura benignas han hecho que a la vez que muchas aves entán en celo, otras ya han sacado sus polluelos, y se pueden ver pollos de muchas especies volando tras de sus progenitores pidiendo insistentemente su ceba.

Aprovechando la época de celo, salimos a la busqueda de imagenes de varias especies. La primera el Torcecuellos, que ya están entretenidos con sus cópulas, y no nos hacen mucho caso la verdad, pero pudimos hacer unas cuantas fotos. Aunque no aceptaron el posadero y prefirieron posarse en un monton de ramas secas, pudimos hacer unas cuantas fotos en las que sale la pareja en el mismo encuadre.

La segunda especie de la jornada, y que nos encontramos por sorpresa, pues no estaba entre nuestros objetivos, fué este precioso macho de Curruca Tomillera.

 

 

Pero el objetivo de la jornada era otro: el Escribano hortelano. El pajarito se hizo de rogar, y después de oir a un par de machos sin conseguir siquiera verlos, localizamos a un ejemplar en la cuneta de la carretera que se dejo hacer alguna foto, aunque el posadero y el fondo no eran los adecuados.

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Después de mucho buscar por carreteras secundarias, pistas y caminos, dimos con otro macho que si colaboró de lo lindo y nos hizo disfrutar un buen rato de sus poses:

 

Otros pájaros que pudimos observar y fotografiar fueron la curruca zarcera y el escribano soteño, para redondear una tarde perfecta.

 

 

 

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